Sé lo que es sentarse en esa sala. Liderar ese equipo. Defender esa estrategia. Trabajar para marcas que mueven industrias.

Sé lo que es sostenerlo todo mientras por dentro ya no sabes quién eres.

Un día me pregunté algo que nunca había tenido espacio de preguntarme:

¿Esto es lo que yo quiero o es lo que aprendí a querer?

De esa pregunta nació My Career Affair

No como un proyecto. Como una necesidad.

Porque en ese proceso entendí algo que lo cambió todo.

Detrás de mí había miles de mujeres latinas con carreras brillantes, trayectorias sólidas y una versión de éxito construida para que otros la aprobaran que en algún punto dejaron de reconocerse en lo que hacían.

Mujeres que pausaron. Que migraron. Que renunciaron al agotamiento emocional, ese agotamiento que no es pereza, es años de ponerse en último lugar.

Que un día se sentaron en esa sala y sintieron exactamente lo mismo que yo sentí.

Y que merecen algo más que motivación genérica. Merecen un proceso. Una metodología. Alguien que haya navegado exactamente lo que ellas están viviendo.

Tu carrera no necesita que la sobrevivas. Necesita que vuelvas a ella pero esta vez desde ti. Desde quien eres ahora, después de todo lo que viviste. Desde una claridad que el corporate nunca te dio espacio para construir.

Eso es lo que construimos juntas.

No un regreso al lugar donde estabas. Una llegada a quien eres ahora.

Because your career deserves romance too.

Si algo de esto te resuena… estás en el lugar correcto.

Y hay un camino desde aquí.

Lo viví durante años.
Y nunca lo llamé
propósito.

Lo llamaba liderazgo. Lo llamaba feedback. Lo llamaba "tener buena llegada con la gente." Pero lo que realmente estaba pasando, lo entendí después. Cuando ya no tenía el cargo y tuve espacio para verlo con claridad.

Más de 15 años en corporate. Lideré equipos, impulsé marcas poderosas, entregué resultados. Hice exactamente lo que se supone que debías hacer para llegar lejos.

Pero lo que más me marcó nunca estuvo en los números.

Estuvo en las mujeres con las que trabajé. En lo que pasaba cuando alguna de ellas finalmente se veía. Cuando la conversación correcta les devolvía lo que el sistema les había quitado.

La que se quebraba en una evaluación diciendo "yo sí quiero más, pero no sé si soy suficiente." La que celebraba un ascenso no por el título, sino porque volvía a creerse capaz. La que me escribía años después: "cambiaste la forma en que me veo profesionalmente."

Esas conversaciones no eran feedback. Eran el momento exacto en que algo cambiaba para siempre. Y me enseñaron algo que tardé años en nombrar:Eso fue siempre lo que más me llenó. No los resultados. No el reconocimiento. No los ascensos.

El impacto en ellas.

Te acompaño a redefinir tu identidad profesional, construir una narrativa que convierta el gap en activo, y diseñar tu regreso con estrategia real .